¿Te han diagnosticado una hernia discal y te preocupa si vas a necesitar cirugía? Es una duda muy frecuente. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, no hace falta pasar por quirófano. La clave está en identificar con precisión cuándo la cirugía es realmente necesaria y qué alternativas existen cuando el objetivo es aliviar el dolor, recuperar la función y evitar secuelas.
En esta página encontrarás una guía clara y estructurada sobre:
- Por qué la mayoría de hernias no se operan
- Las indicaciones reales de cirugía (y las señales de alarma)
- Tipos de cirugía de columna: opciones, ventajas y limitaciones
- Riesgos y complicaciones quirúrgicas que conviene conocer
- Tratamientos avanzados mínimamente invasivos para evitar cirugía en muchos casos
¿Siempre las hernias discales necesitan cirugía?
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ToggleLa experiencia clínica y múltiples estudios observacionales coinciden en un punto esencial: menos del 5-10% de los pacientes con hernia discal requieren finalmente una intervención quirúrgica. En otras palabras, más del 90% de los casos pueden manejarse sin operar si se aplica un enfoque adecuado, personalizado y a tiempo.
Entonces, ¿por qué siguen realizándose tantas cirugías? Una razón frecuente es que algunos abordajes conservadores convencionales ofrecen alivio temporal pero no resuelven la causa del problema. Cuando el dolor reaparece, es común entrar en un ciclo de tratamientos repetidos que prolongan la incapacidad y no siempre mejoran el pronóstico.
Idea clave: operar debe ser la excepción, no la norma. La decisión correcta se basa en síntomas, exploración neurológica, correlación con la resonancia y evolución clínica.
Cuándo SÍ considerar cirugía
Aunque la mayoría de hernias discales pueden tratarse sin operar, hay situaciones clínicas concretas en las que la cirugía puede ser la opción más razonable, e incluso prioritaria.
1) Déficit motor agudo o progresivo
Uno de los criterios más relevantes es la aparición de radiculopatía con afectación motora: debilidad en la pierna o el brazo, caída del pie (foot drop) o paresias que aparecen de forma súbita o empeoran.
Cuando hay signos motores claros y progresivos, puede existir una compresión nerviosa mantenida con riesgo de daño neurológico permanente si no se actúa a tiempo. En estos escenarios, valorar una cirugía de forma temprana suele ser lo más prudente.
2) Urgencia quirúrgica: síndrome de cauda equina
Hay una situación que requiere atención inmediata: el síndrome de cauda equina, cuando una hernia comprime las raíces nerviosas más bajas del canal vertebral.
Señales de alarma:
- Falta de sensibilidad en zona perineal o “anestesia en silla de montar”
- Pérdida de control de esfínteres
- Debilidad bilateral en las piernas
Ante estos signos, la cirugía suele indicarse lo antes posible para reducir el riesgo de secuelas irreversibles.
3) Accedentes laborales o de tráfico, o fractura:
Si la causa de hernia es un traumatismo severo, o además de la hernia hay una fractura, suele ser necesario un tratamiento quirúrgico
Cuándo NO suele hacer falta cirugía
Operar por el mero hecho de “tener una hernia” en la resonancia, sin que los síntomas coincidan con los hallazgos, puede llevar a procedimientos innecesarios o con resultados pobres. La decisión correcta exige correlación clara entre clínica, exploración neurológica e imagen.
En términos generales, la cirugía suele evitarse cuando:
- No hay déficit neurológico progresivo
- El dolor mejora (aunque sea gradualmente) con un plan bien dirigido
- La clínica no encaja con la resonancia
- El problema predominante es inflamatorio y responde a abordajes mínimamente invasivos
Hoy existen procedimientos avanzados que, en pacientes seleccionados, permiten tratar la causa del dolor sin dañar tejidos sanos y sin alterar la biomecánica de la columna.
Tipos de cirugía de columna para hernia discal
No todas las cirugías son iguales. La elección depende del tipo de hernia, su localización, la anatomía del paciente y la presencia de inestabilidad o estenosis asociada. A continuación, un resumen de técnicas habituales (de menor a mayor agresividad).
Cirugía endoscópica de columna
Se realiza a través de una pequeña incisión (aprox. 8 mm) para acceder al disco con cámara y microinstrumentos. Suele respetar más los tejidos y permite recuperación más rápida. Puede ser útil en hernias foraminales, aunque no siempre permite acceso completo y puede asociarse a mayor probabilidad de reintervención en algunos casos.
Microdiscectomía
Es una de las técnicas más utilizadas, especialmente en hernia lumbar. Se extrae el fragmento herniado que comprime el nervio mediante una incisión pequeña (aprox. 3–8 cm) y magnificación con microscopio. Suele ofrecer buenos resultados, aunque requiere un periodo de recuperación y rehabilitación.
Discectomía ampliada
Variante más extensa en la que se extrae una porción mayor del disco, o incluso el disco completo en casos seleccionados (degeneración extensa o recidiva de hernia).
Laminectomía / laminotomía
Se retira parcial o totalmente la lámina ósea para descomprimir el canal o el foramen, especialmente cuando hay estenosis asociada. Puede ser eficaz, pero conlleva mayor riesgo de desestabilización si no se selecciona bien.
Artrodesis (fusión vertebral)
Se fijan dos o más vértebras con tornillos y barras para estabilizar un segmento con inestabilidad importante. La principal limitación es que aumenta el estrés sobre niveles adyacentes, lo que puede acelerar su desgaste y aumentar el riesgo de futuras intervenciones.
Prótesis discal (artroplastia)
Sustituye el disco por una prótesis para preservar movilidad. Requiere criterios estrictos y no todos los pacientes son candidatos. Suele ser más costosa y técnicamente más exigente.
Contraindicaciones y limitaciones habituales de la cirugía
Aunque la cirugía puede ser muy eficaz cuando está bien indicada, no siempre es la mejor primera opción. Entre los factores que suelen limitarla están:
- Edad avanzada y aumento del riesgo anestésico-quirúrgico
- Comorbilidades graves o descompensadas (cardíacas, pulmonares, renales, coagulación, etc.)
- Preferencia del paciente por explorar opciones no invasivas
- Limitaciones sociales/laborales para una rehabilitación prolongada
- Factores económicos según el sistema sanitario y el tipo de procedimiento
Riesgos y complicaciones de la cirugía
Incluso con una buena indicación, la cirugía no está exenta de riesgos. Conocerlos ayuda a decidir con realismo y a valorar alternativas cuando sea razonable.
Aracnoiditis
Inflamación de membranas que rodean médula y raíces nerviosas. Es infrecuente, pero puede asociarse a fibrosis interna y dolor persistente, a veces con déficit neurológico.
Síndrome de espalda fallida
Término que describe dolor persistente después de cirugía de columna, incluso si la hernia se ha resuelto técnicamente. Las estimaciones publicadas varían y se han descrito porcentajes superiores al 20% en determinadas poblaciones y cirugías repetidas.
Daño nervioso
Aunque poco frecuente, una lesión o irritación de una raíz nerviosa puede dejar secuelas (debilidad, alteraciones sensitivas o dolor neuropático persistente).
Fibrosis epidural postquirúrgica
La cicatrización es normal, pero cuando el tejido cicatricial se adhiere a raíces nerviosas puede generar dolor crónico y ser difícil de tratar.
Recidiva de hernia y reintervención
Existe riesgo de que la hernia reaparezca en el mismo nivel o en niveles adyacentes. También puede aparecer inestabilidad, especialmente tras procedimientos descompresivos extensos o en casos con fusión.
Mensaje importante: la cirugía sigue siendo muy eficaz cuando está bien indicada, con síntomas compatibles, hallazgos claros y selección adecuada del paciente. El objetivo es decidir con criterio, sabiendo las alternativas a la cirugía.
Tratamientos avanzados sin cirugía
En los últimos años se han consolidado técnicas mínimamente invasivas que actúan directamente sobre el disco y el entorno nervioso, con el objetivo de reducir inflamación, aliviar la irritación radicular y favorecer la recuperación sin el impacto de una cirugía abierta.

Limitaciones de las infiltraciones epidurales con corticoides
Las infiltraciones epidurales con corticoides pueden reducir inflamación y aliviar dolor en algunos casos, pero suelen tener limitaciones importantes:
- El efecto puede ser transitorio (semanas o pocos meses)
- Cuando se repiten, pueden aparecer efectos sistémicos (glucosa, presión arterial, metabolismo óseo, etc.)
- En algunos pacientes, el uso repetido puede afectar negativamente a tejidos y no necesariamente reduce la probabilidad de cirugía.
Por eso, cada vez más enfoques priorizan técnicas que busquen no solo “apagar” el dolor, sino influir en el mecanismo del problema sin depender de corticoides.
Discolisis con ozono: qué es y cómo actúa
La discolisis con ozono médico es un procedimiento mínimamente invasivo en el que se introduce una aguja fina en el núcleo pulposo del disco bajo control radiológico, y se inyecta una mezcla de ozono a concentración específica.
Su objetivo es producir una inmunomodulación y reducir la inflamación. Tambien tiene efecto sobre el volumen de la hernia, pues pone en marcha los mecanismos naturales de reabsorción. Suele realizarse con anestesia local o sedación ligera, sin incisiones, y generalmente permite alta el mismo día.
Importante: no es lo mismo que la ozonoterapia paravertebral. Esta última se aplica fuera del disco (músculos/ligamentos) y puede ser útil para inflamación, pero no actúa directamente sobre el contenido discal ni busca reducir el volumen de la hernia.
Derivados del plasma: medicina regenerativa
El PRP y otros derivados del plasma se obtienen de la sangre del propio paciente en la que las plaquetas y factores de crecimiento se concentran. En el contexto de la columna, su uso se orienta a:
- Modular inflamación y dolor
- Favorecer reparación de tejidos en zonas implicadas
- Apoyar procesos biológicos que contribuyen a la recuperación
En determinados abordajes, se propone un efecto de apoyo a la respuesta inmune local y a los procesos de reparación, especialmente cuando se combina con otros procedimientos.
Láser percutáneo: descompresión mecánica precisa
El láser percutáneo introduce una fibra láser a través de una aguja fina bajo control radiológico. La energía aplicada permite reducir parte del material discal o modificar el tejido de forma dirigida, con el objetivo de disminuir presión e irritación.
Suele ser especialmente útil en casos seleccionados (por ejemplo, hernias grandes, crónicas o con proyección foraminal). Es ambulatorio y normalmente no compromete opciones futuras si en algún caso fueran necesarias.
Tratamientos combinados: posible efecto sinérgico
En pacientes seleccionados, la combinación de técnicas (por ejemplo, láser + ozono + PRP) se plantea como una estrategia para sumar mecanismos:
- Descompresión mecánica (láser)
- Modulación inflamatoria e inmunológica (ozono)
- Estimulación y soporte biológico reparador (derivados del plasma)
La indicación adecuada depende del tipo de hernia, la evolución, la clínica, la exploración neurológica y la resonancia. El objetivo es lograr un resultado sostenido sin dañar tejidos sanos ni alterar la movilidad natural de la columna.
Conclusiones
Lo esencial sobre hernia discal y cirugía
La mayoría de hernias discales no requieren operación. Solo en casos concretos (déficit motor progresivo, cauda equina u otras situaciones bien seleccionadas) la cirugía se convierte en la mejor opción.
Por qué este enfoque es distinto
Más allá de “calmar” el dolor, los enfoques mínimamente invasivos buscan intervenir sobre mecanismos de inflamación, irritación radicular y, en determinados casos, descompresión discal, con estrategias que pueden reducir el uso repetido de corticoides y minimizar riesgos.