Nuevo tratamiento para hernia discal con láser y ozono

Una técnica pionera que combina el uso de láser y ozono permite tratar sin cirugía las hernias discales

Las hernias discales afectan a una parte significativa de la población y suponen un deterioro para la calidad de quienes las padecen. Aunque en la mayoría de los casos el dolor agudo remite en 2 o 3 meses, el 37-54% de los pacientes continúan experimentando molestias después de un año, pudiendo llegar a convertirse en crónicas.

El Dr. Carlos Morales, responsable de la Unidad del Dolor del Hospital Santa Elena ha implementado un nuevo tratamiento combinado de láser y ozono en las hernias discales. Esta innovadora técnica se desarrolla gracias a contar con la tecnología más avanzada, y permite obtener los mejores resultados en el tratamiento de hernia discal sin cirugía.

¿Qué relación existe entre el dolor irradiado y la hernia de disco?

Por lo general los pacientes con hernia discal presentan dolor irradiado a la extremidad  en forma de lumbociática (si la hernia es lumbar) o de cervicobraquialgia (si la hernia es cervical).

Aunque el dolor producido por una lesión discal puede deberse a la compresión mecánica de la raíz nerviosa, no siempre es así, el dolor irradiado puede estar causado por la inflamación que provoca el contenido del disco herniado.

Esta es una razón por la cual a veces el tratamiento quirúrgico fracasa, porque a pesar de tratar con éxito la compresión de la raíz, el paciente continúa sintiendo dolor (o incluso aumenta) a causa de la inflamación.

Una técnica percutánea láser que ayuda a evitar la necesidad de cirugía a los pacientes con hernia discal

Ante un diagnóstico de hernia de disco que limita la vida del paciente y que no responde a la mediación, cabe plantearse qué opciones de tratamiento hay disponibles antes de pensar en la cirugía.

Entre las opciones disponibles para este problema, destaca esta nueva técnica con láser que logra actuar directamente en la lesión discal, lo cual permite corregir la causa del dolor de forma rápida y además muy poco invasiva.  

Con este tratamiento para la hernia discal, es factible evitar que el paciente tenga que someterse a una cirugía o a otros tratamientos que muchas veces inducen al exceso de medicación. 

¿En qué consiste el tratamiento láser de la hernia discal?

El procedimiento consiste en aplicar un láser a través de una aguja directamente en los discos herniados.

Lo primero es localizar el disco intervertebral a tratar mediante rayos X, TAC o ambos. Una vez introducida la aguja, se pasa una fibra de láser especial al interior del disco. El tratamiento con láser está automatizado en varios ciclos, y produce una termocoagulación del núcleo de la hernia, disolviendo y descomprimiendo así los nervios adyacentes en cuestión de minutos. 

Existen diferentes tecnologías láser que permiten realizar esta técnica, pero es importante que cumplan una serie de condiciones. Lo más importante a tener en cuenta es que la temperatura se mantenga estable, lo ideal es no llegar a los 50º durante el proceso para evitar cualquier daño a los nervios o estructuras colindantes al actuar.

Este tratamiento se realiza con anestesia local y sedación ligera para que no sea doloroso. Es un proceso 100% ambulatorio, que el alta médica se realiza en menos de una hora, y precisa únicamente 24h de reposo relativo.

Los resultados son inmediatos, por un lado, y debido a un efecto  mecánico, al dejar la hernia de comprimir el nervio. Además, gracias al efecto fotobiológico del láser, disminuye la inflamación alrededor del nervio.

Una novedosa combinación de tratamiento láser y ozono en el mismo acto

El tratamiento láser se puede combinar con ozono para mejorar el resultado obtenido. La eficacia del ozono médico en el tratamiento de la hernia discal puede explicarse con algunas evidencias científicas:

  • Reducción de los componentes inflamatorios. El O3 interrumpe el ciclo autosostenido de la cascada inflamatoria, alterando la descomposición del ácido araquidónico en prostaglandinas inflamatorias.
  • Hiperoxigenación del área de interés. La hernia de disco incide en el flujo venoso y arterial, causando flebostasis e isquemia, que conduce a hipoxemia de los tejidos. Al aplicar O3 al sitio herniado, se produce un aumento en la concentración de oxígeno del tejido.
  • Disminución del tamaño de la hernia. El O3 descompone las cadenas de glucosaminoglucanos en el núcleo pulposo y disminuye su capacidad de retener agua, reduciendo así la lesión y la presión intradiscal y perirradicular.

¿Cuál es el resultado esperado?

Esta técnica es considerada por los especialistas como una de las mejores alternativas para tratar las hernias discales por su rapidez en hacer efecto, por su baja invasividad y por sus excelentes resultados a largo plazo, por lo que es una opción a considerar para evitar someterse a una cirugía.  

El objetivo del tratamiento es reducir la inflamación y el tamaño de la lesión, y de esta forma, que el paciente consiga una mejoría notable del dolor y la movilidad, y pueda retomar de forma rápida y satisfactoria su actividad normal.

Este tratamiento por tanto ayuda a evitar que la lesión se convierta en una dolencia permanente y cronifique, gracias a que el paciente podrá reincorporarse a las actividades normales de su rutina de manera  progresiva, lo que resulta muy positivo para el pronóstico de la lesión discal al romper con el círculo vicioso de dolor-inmovilidad. 

¿Es un tratamiento válido para cualquier paciente? 

Los pacientes candidatos a este tratamiento son los que han sufrido una lesión discal (protrusión, hernia o fisura) a nivel cervical, dorsal o lumbar y tienen dolor incapacitante en su día a día. 

Antes de realizar el tratamiento se necesita una evaluación médica detallada y una prueba complementaria de imagen (RMN) para descartar signos de alarma que hagan pensar en la necesidad de cirugía, aunque menos del 10% de las hernias discales precisan cirugía, y con las alternativas no quirúrgicas cada vez menos. El uso de esta técnica no impide la realización de cirugía en la zona de ser necesaria en un futuro.

Este tratamiento tiene escaso riesgo de  complicaciones en los pacientes (menos del 0.1%) y por lo general se reducen a un leve dolor transitorio. El riesgo más grave de esta técnica es la infección (discitis), riesgo que se minimiza en gran medida con el empleo combinado de ozono, y que es otra de las razones por la que se utiliza en esta técnica.

Las contraindicaciones para el empleo de esta técnica son escasas, si bien cabe mencionar los trastornos graves de la coagulación, o la infección en la zona. Hay otra contraindicación, para el empleo de ozono, aunque en este caso suele ser excepcional, hablamos del déficit genético de la enzima G6PD, el llamado “fabismo”. 

En esta técnica también se utiliza contraste yodado, y aunque su uso no es imprescindible, en caso de alergia a esta mediación es importante notificarlo.

Conclusiones

El tratamiento láser y ozono de las hernias de disco cervicales, dorsales o lumbares es una alternativa eficaz y muy poco invasiva en pacientes con este problema. En una sola sesión es posible conseguir controlar el dolor por meses o años, y de este modo evitar las complicaciones que puede tener la cirugía.

¿Te has quedado con dudas y necesitas respuestas sobre tu dolor en concreto?

Soy el Dr. Carlos Morales, especialista en tratamientos del dolor. A través de mis artículos pretendo informar y resolver las dudas más frecuentes sobre las patologías y soluciones especificas que te puedo ofrecer para cada una.

Si has considerado que tu caso es muy complejo, déjame ayudarte a resolverlo. Contacta conmigo y tendremos una primera consulta para dar con un diagnóstico médico concreto y ofrecerte soluciones más convenientes en tu caso.

Finalista Doctoralia Awards 2021 en la especialidad de Anestesiología y Tratamiento del Dolor

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